Herramientas alimentarias
Plato saludable
  • Verduras y hortalizas
    Lechuga
    Tomate
    Cebolla
    Berenjena
    Calabacín
    Espinacas
    Acelgas
    Judías verdes
    Coliflor
    Alcachofa
    Nabo
    Apio
    Calabaza
    Setas
    Remolacha
    Zanahoria
    Escarola
    Endivia
    Ajo
    Cardo
    Champiñón
    Espárragos
    Pepino
    Rábano
    Escarola
    Pimiento
    Puerro
    Brócoli
  • Frutas
    Albaricoque
    Arándano
    Caqui
    Cereza
    Ciruela
    Coco
    Frambuesa
    Fresa
    Higo
    Kiwi
    Mandarina
    Mango
    Manzana
    Melocotón
    Melón
    Naranja
    Nectarina
    Níspero
    Papaya
    Pera
    Piña
    Plátano
    Pomelo
    Sandía
    Uva
  • Cereales y tubérculos
    Patata
    Boniato
    Pan
    Arroz
    Pasta
    Otros cereales:
    Quinoa, cuscús, etc.
  • Protéicos
    Pescado blanco:
    Pescadilla, merluza, bacaladilla, bacalao, dorada, lubina, rodaballo, lenguado, rape, etc.

    Pescado azul:
    Salmón, sardinas, boquerones, caballa, jurel, bonito, atún, etc.
    Marisco:
    Sepia, calamares, langostinos, mejillones, almejas, etc.

    Carne blanca:
    Pollo, pavo, conejo, cerdo (parte magra).

    Huevo
    Legumbres y derivados:
    Garbanzos, lentejas, alubias, habas, soja, tofu, etc.
¿Qué es el método Plato Saludable?
Es una herramienta que te ayuda a equilibrar y variar tus comidas y cenas de un solo vistazo. Es un método práctico para el día a día, muy sencillo de aplicar y con un resultado fantástico para incluir los grupos de alimentos principales en estas comidas.
¿Cómo funciona el Plato Saludable?
Lo primero será imaginar que dividimos el plato por la mitad. Una de estas mitades estará destinada a la ración de verduras y hortalizas, priorizando las de temporada.
Ahora, divide la otra mitad, haciendo dos cuartos. En uno de ellos irá la ración de alimentos farináceos, es decir, los que aportan hidratos de carbono: cereales y tubérculos. Y en el otro cuarto, irá la ración de los alimentos que aportan proteínas.
Te recomendamos que los farináceos sean integrales y que, en las proteínas, las carnes sean bajas en grasas. Utiliza el aceite de oliva virgen para aliñar y para cocinar. Evita añadir demasiada sal a tus preparaciones culinarias y prioriza el uso de especias y hierbas aromáticas.

Acompáñalo con agua para beber y fruta de temporada o yogur natural de postre.

Dentro de estas proporciones, se puede elegir los alimentos que queramos, respetando la frecuencia de consumo recomendada para los distintos grupos de alimentos. Por eso, una de las principales ventajas es que podemos adaptar el menú a nuestros gustos o a los alimentos que tengamos disponibles en ese momento.

Por ejemplo, si el menú de un día en concreto propone pescado, y no tenemos en ese momento, podemos escoger otro alimento del mismo grupo (en este caso, proteicos) y el menú seguirá siendo equilibrado.
Cuando cojas más práctica, será sencillo preparar recetas que respeten las proporciones, sin estar separados en el plato necesariamente, así como preparar primeros y segundos platos para una misma comida.
¿Qué formas de cocción utilizo?
Lo más importante es la variedad, también en las formas de cocción. Las verduras las puedes tomar crudas o cocinadas, en forma de ensalada, puré, crema, hervidas, al horno, al vapor, al microondas, en wok, salteadas, etc.
Los farináceos pueden tomarse hervidos o cocinados según las recomendaciones del envase para cada uno de ellos, igual que los proteicos: puedes cocinarlos como más te gusten. Lo que te recomendamos, sobre todo, es que no utilices demasiado aceite añadido y que no abuses de las frituras.